La cena de Wilson

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Diciembre de 2012
Iván Obolensky

El lunes, Wilson Simon decidió cenar afuera. Se deleitó con una entrada de ensalada de cangrejo, filete de lenguado con papas en mantequilla y habas verdes como plato principal, y terminó con un postre de arándanos frescos con crema. Cuatro días después, el viernes, se dio cuenta de que tenía una erupción roja en la cara y se sentía definitivamente mal. Pensó que debía haber sido algo que comió. Recordó haber tomado sopa de tomate el jueves, el día antes de ver la erupción. La sopa de tomate no era su favorita, pero ese día tenía hambre. Decidió que esta era la culpable y resolvió no volver a tomarla durante algún tiempo. Por el momento, se pondría algo para la erupción.

En las semanas siguientes su erupción desapareció, y Wilson se olvidó de ella. Dos meses más tarde apareció una erupción similar. No había tomado sopa de tomate. Esto lo desconcertó pues no había comido tomate en ninguna forma desde que tuvo la reacción. Una erupción similar había aparecido y desaparecido durante varios años sin seguir un patrón que Wilson pudiese identificar.

Las razones de su incapacidad para aislar la causa de su erupción son tanto mentales como físicas.

En primer lugar, Wilson tiene ciertos sesgos de juicio. Estos han empezado a actuar sin que él sea consciente.

Ante la creciente importancia de las áreas de análisis del comportamiento de la economía y las finanzas, los sesgos de juicio han comenzado a ser más ampliamente conocidos y apreciados. En la economía, los académicos consideran que el comportamiento del mercado de valores es resultado de miles de agentes racionales que adoptan posturas para maximizar sus ganancias. Su comportamiento debería ser racional ya que existen riesgos económicos reales por el solo hecho de invertir. Esto tiene sentido.

Después de la burbuja de las punto com y de la crisis económica de 2008, lo que parecía obvio dejó de serlo. Incluso ante los millonarios, si no multimillonarios, errores cometidos por los profesionales, el comportamiento de los mercados financieros se consideró racional durante ciertos períodos e irracional en otros.

Los mercados de valores pueden comportarse irracionalmente porque los participantes pueden comportarse de la misma manera. Y lo pueden hacer debido a los sesgos de juicio y de toma de decisiones.

Los sesgos de juicio son desviaciones sistemáticas respecto de un estándar de racionalidad o sentido común. Los seres humanos generalizamos, distorsionamos y omitimos la información a la que nos vemos expuestos. Muchas de estas omisiones, distorsiones y generalizaciones se han agrupado bajo la etiqueta de heurística del juicio. Tienen que ver con el juicio porque implican decisiones, y son heurísticas ya que esencialmente representan atajos mentales que promueven una toma rápida de decisiones.1

Uno de los modelos psicológicos del cerebro es su composición en módulos, y aún más, la necesidad de que exista conflicto y competencia entre estos módulos para que se garantice el funcionamiento general del cerebro. Un ejemplo sencillo sería la relación entre emoción y razón, que en muchos casos puede confundir y crear un conflicto en las personas. Esto significa que se pueden tener múltiples puntos de vista sobre un tema, y cuando a las personas se les obliga a decidir, estos diferentes puntos de vista compiten por el dominio. No se trata de una guerra abierta, sino más bien de algo semejante a una contienda política dentro de un sistema bipartidista. Aunque ambos partidos desean lo mejor para su gente y su país, pueden existir ideas contrarias sobre cómo lograrlo.2

Supongamos por ejemplo que recibo un bono de 2.000 dólares en el trabajo. ¿Lo guardo para una emergencia, o lo gasto en algo que usualmente me he negado? La discusión interna que sigue puede tomar tiempo y no se diferencia mucho de los agitados debates que se dan hoy en día en muchos gobiernos. ¿Seguimos estimulando la economía, o creamos impuestos y controlamos el gasto? Al igual que para la mayoría de las cosas, no existe una respuesta fácil, y mucho menos una correcta.

¿Cómo resolver estos temas? Una manera sería por medio de un sesgo de juicio que se incline con más fuerza hacia un lado que hacia otro.

Se podría considerar que tener tales sesgos es una invitación a tomar decisiones equivocadas y a cometer errores inevitables. Esto no es necesariamente el caso. Estos sesgos cumplen un propósito. Un estado de conflicto tal que lleve a un individuo a paralizarse representa también un curso de acción: no hacer nada. Solo basta observar a Estados Unidos en su camino hacia un precipicio fiscal para comenzar a apreciar el valor de un sesgo de juicio. Con él se pueden ahorrar una gran cantidad de estrés, un debate que no parece constructivo y las recriminaciones. La falta de acción puede ser tan letal en una situación de supervivencia como hacer las cosas mal.

Tener consciencia de que estos sesgos pueden existir y de que tenemos una tendencia a acatarlos puede permitirnos comprender mejor el razonamiento que se encuentra detrás de las elecciones y, por lo tanto, conducirnos a una mejor toma de decisiones.

En el caso de la erupción de Wilson Simon, él presenta un sesgo que se conoce como sobresimplificación de las causas.

La mayoría de los seres humanos atribuimos un resultado específico a una causa única. A menudo escuchamos decir: “La razón por la que la economía está mal es…” o “La razón por la que la economía está bien es…”. Asumimos que debe existir una respuesta correcta cuando en realidad la mayoría de los resultados son producto de varias causas. Wilson también sufre del sesgo de la experiencia reciente.

Este último sesgo se traduce en una tendencia a dar mayor peso a los acontecimientos recientes que a los anteriores. Esto significa que la información más actual es considerada como la más importante y relevante. Como un sesgo, se relaciona con la tendencia a postergar la gratificación inmediata por una mayor recompensa en el futuro. Queremos que los resultados sean instantáneos y, en consecuencia, las cosas que suceden más cerca del presente se consideran más importantes.3

Objetivamente, no todos los procesos naturales producen resultados rápidos, pero algunos son más rápidos que otros.

Parte de la dificultad de Wilson Simon se halla en que está padeciendo una reacción alérgica que se manifiesta bastante tiempo después del consumo del alimento que lo ocasiona; esto impide que él logre asociar la reacción con la causa, o que pueda identificar que hay más de una causa actuando.

Las reacciones alérgicas más comunes son las causadas por picaduras de abejas, el maní, y ciertos medicamentos. Estas pueden ocasionar un choque anafiláctico. Los síntomas son erupción cutánea con picor, hinchazón de la garganta, y una presión arterial baja que puede conducir rápidamente a la necesidad de una atención médica inmediata.

El choque anafiláctico se presenta por lo general entre cinco y treinta minutos después de que se ha inoculado el veneno y dentro de dos horas para el caso de los alimentos. Es la respuesta rápida del cuerpo a la reexposición a un alérgeno en particular, como es el caso de una picadura de abeja. Una exposición inicial anterior desencadenó la producción de inmunoglobulina E, un anticuerpo, que en exposiciones posteriores trabaja y ayuda a generar grandes cantidades de histaminas. Las histaminas son productos químicos que generan inflamación e hinchazón como parte de la respuesta inmune del cuerpo. Cuando en un choque anafiláctico se produce mucha hinchazón e inflamación, estas se tratan usualmente con inyecciones de epinefrina, más conocida como adrenalina, que es un antihistamínico que contrarresta una sobrerreacción del cuerpo potencialmente letal.4

Aunque la respuesta anafiláctica es la más conocida, existen también respuestas inmunes más lentas, relacionadas en particular con las alergias alimentarias. Al igual que la reacción ante la picadura de una abeja, la ingestión inicial de un alimento al cual se tiene una mala reacción posterior precipita la producción de un anticuerpo para su uso futuro. Uno de estos anticuerpos es la inmunoglobulina G4. Las reacciones de la inmunoglobulina G4 (IgG4) a los alimentos suelen causar síntomas tardíos. Las reacciones pueden ser sutiles o severas y causar erupciones cutáneas, dolores musculares y articulares, dolores de cabeza, fatiga crónica y otros síntomas. Con mayor frecuencia se asocian con alimentos que se consumen con regularidad, tales como los productos lácteos, el trigo y los huevos.5

En el caso de Wilson, una prueba encontró altos niveles de IgG4 para los productos lácteos, incluidas la mantequilla y la crema, los huevos, así como para el cangrejo, las habas verdes y los arándanos. Wilson había consumido varios alimentos a los que era alérgico y había reunido inadvertidamente varios de ellos, lo que le ocasionaban una erupción que más tarde no lograba explicar.*

Wilson se practicó otras pruebas para confirmar, y finalmente descubrió que era alérgico a varios alimentos y no solo a uno.

Las pruebas de alergia pueden ayudar a quienes sufren de reacciones inexplicables a encontrar una respuesta, aunque a menudo se requiere más de un tipo de prueba.

La determinación de las causas de los acontecimientos, ya sea un accidente, un desastre, el estado de la economía, o incluso una alergia a los alimentos, no siempre es una tarea simple. A menudo, se necesita un examen minucioso de los datos, lo cual requiere tiempo. Mientras más escandaloso sea el caso, mayor será la exigencia de una solución rápida y de una respuesta que pueda ser fácilmente comprendida. Esto no siempre es posible. Incluso en una situación tan simple como una erupción, aislar la causa puede ser difícil. Los sesgos mentales pueden impedir incluso que se tome la decisión de realizar un examen que ayude a conseguir una mejor información, pues uno “ya conoce la respuesta”.

Cuando queremos acciones y respuestas rápidas, somos más propensos a recurrir a los sesgos de juicio. Omitimos la revisión, a menudo larga y complicada, de la información que nos lleva al aislamiento correcto de las causas o no estamos dispuestos a aceptar la respuesta aún más preocupante de que no existe suficiente información para identificar la razón o las razones.

 

* Las fuentes de alimentos con altos niveles de IgG4, y por lo tanto causantes de alergias alimentarias, pueden determinarse mediante ensayos de ELISA, (acrónimo de Enzyme-Linked Immunosorbent Assay o prueba de inmunoabsorción enzimática). Esta es una técnica diseñada en los años setenta que relaciona los cambios de color perceptibles a simple vista de una solución con la presencia de un antígeno, una sustancia a la que el cuerpo es alérgico. En 2012 se desarrollaron pruebas ultrasensibles utilizando nanopartículas, que pueden detectar la presencia de un antígeno en una proporción de 10-18 de un gramo. La eficacia y la fiabilidad de estas pruebas son controvertidas, pero pueden ser un punto de partida. La calidad del trabajo de
laboratorio también puede ser un factor de su eficiencia.


  1. Tharp, V. K. (2007). Trade Your Way to Financial Freedom, New York, NY: McGraw-Hill.
  2. Eagleman, D. M. (2011). Incognito, The Secret Lives of the Brain, New York, NY: Pantheon Books.
  3. Bevelin, P. (2007). Seeking Wisdom from Darwin to Munger, Kansas City, KS: Walsworth Publishing.
  4. Hornstein, E. (2012). The Risk of Allergies: Explaining Anaphylactic Shock, The Jewish Press.com. Consultado el 18 de diciembre de 2012 en: http://www.jewishpress.com/in-print/supplements/health-and-living/the-risk-of-allergies-explaining-anaphylactic-shock-2/2012/07/12/0/
  5. Mullin, G. E., Swift K. M., y otros (2010). Testing for Food Reactions: The Good, the Bad, and the Ugly. Nutrition in Clinical Practice, vol. 25 número 2, 192-198.

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  1. craig
    craig12-21-2012

    Hey Ivan,

    Great article. Thanks.

  2. Luis G. Olarte
    Luis G. Olarte12-21-2012

    Muy bueno, pero mas que pensar en economia o alergias, me hizo pensar en las respuestas que se dan a la tragica masacre de newton. El desespero por encontrar soluciones inmediatas , hace que la sociedad americana sobresimplifique y cada ciudadano señala su culpable.

    La complejidad del problema es abrumadora. Ojala este analisis de Ivan invite a los lectores americanos a tomar un respiro antes de emitir sus juicios.

    Me encanto leerlo, tanto en ingles como en español. La traduccion fue impecable.

    • Ivan
      Ivan12-28-2012

      Luis, Muchas gracias por sus comentarios. La gente tiende a juzgar rápidamente. A veces, más lento es mejor.

  3. Patty
    Patty12-22-2012

    Great article Ivan! We all suffer from these strong mental biases….great to know how they come to be….

    • Ivan
      Ivan12-28-2012

      Patty, Thank you for reading and for your comment. Those biases sure can be tricky.

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