¿Así que queremos cambiar el mundo?

2

Noviembre de 2017
Iván Obolensky

¿Por qué ciertos aspectos de nuestras vidas permanecen iguales cuando queremos cambiarlos? Nos resulta difícil perder peso, salir de nuestras zonas de confort o incluso cambiar nuestros horarios. Los individuos no son los únicos que encuentran difícil el cambio. Las corporaciones, las economías, los mercados e incluso los gobiernos se enfrentan a estos problemas. A menudo surgen preocupaciones legítimas y no sucede nada.

Es como si hubiera alguna fuerza que nos impidiera cambiar, y no resulta sorprendente que tal fuerza extraordinaria exista. Se conoce como “homeostasis” y se encuentra a escala celular y multicelular, y en todos los niveles de organización, incluso en aquellos que son globales por naturaleza, como el clima y la economía.

La homeostasis describe la tendencia de un sistema a regularse internamente y, por lo tanto, a resistir las alteraciones provocadas por el entorno en el que opera. Proviene de la palabra griega homos, que significa similar, y de stasis, permanecer inmóvil.

En los seres humanos, la homeostasis regula la capacidad del cuerpo para mantener dentro de un rango estrecho la salinidad, la temperatura y otras funciones. Por lo general, esto se logra acudiendo a un mecanismo de control llamado ciclo de retroalimentación.

Por ejemplo, en un termostato simple la temperatura se mide con un receptor. Cuando la temperatura se desvía de su punto establecido en una cantidad predeterminada, se envían señales a una unidad de calentamiento o de enfriamiento conocida como efector, que regresa la temperatura al rango en el que debería estar. En este punto, el efector se apaga hasta que se produzca otra desviación.1

El término homeostasis fue acuñado en 1926 por Walter Bradford Cannon, de la Escuela de Medicina de Harvard, quien popularizó sus teorías en el libro La sabiduría del cuerpo, publicado en 1932, y fue también el primero en acuñar la frase: “Reacción de lucha o huida”.

Cannon desarrolló su idea de la homeostasis a partir de la obra previa del francés Claude Bernard, un científico médico importante, pero menos conocido, del siglo XIX. Bernard fue uno de los primeros en utilizar y promover el método científico en la medicina. También fue un apasionado viviseccionista. Tal vez fue su singular celo por la investigación lo que le llevó a viviseccionar al perro de la familia y esto desencadenó el horror de su esposa e hijas, que lo abandonaron poco después para nunca regresar.2 A pesar de tales errores de juicio personal, sus numerosos logros profesionales le valieron ser el primer científico francés al que se honró con un funeral de Estado. Una de sus observaciones más importantes fue que la habilidad de un organismo para mantener un ambiente interno estable era la clave de su capacidad de funcionar independientemente, en relación con su entorno.

Sin estabilidad interna, la vida como la conocemos no podría existir; sin embargo, para sobrevivir, la vida debe adaptarse constantemente a los desafíos ambientales que amenazan su existencia. Adaptarse significa cambiar, pero continuar viviendo requiere que no se cambie. Esta tensión fundamental se encuentra no solo en los seres humanos, sino también en todo ser viviente y en toda estructura organizativa que la vida haya revitalizado. No hay excepciones.

Desde una perspectiva humana, ¿resulta extraño entonces que nos sea difícil cambiar psicológica y físicamente dado que nuestros cuerpos, los sistemas que los componen, las células que los conforman y los orgánulos que los constituyen se encuentran estructurados para resistir al cambio? Y no olvidemos que, sin importar si ese cambio es bueno o malo desde nuestra perspectiva, encontrará resistencia. No es algo personal. Es simplemente un subproducto del cambio.

En el universo físico, el cambio no requiere un solo paso, sino tres:

  1. Se debe desestabilizar el sistema o los sistemas existentes.
  2. Debe hacerse el cambio necesario.
  3. Es preciso estabilizar lo que se ha cambiado para que el cambio dure.

Para entender por qué se requieren tres pasos en lugar de simplemente uno que haga un cambio duradero, hay que observar más de cerca la homeostasis.

Usando la investigación de Bernard, Cannon formuló cuatro enunciados como fundamentos de la homeostasis:

  1. Se requieren mecanismos para mantener la constancia.
  2. Las condiciones de un estado estable requieren mecanismos que resistan el cambio.
  3. Los sistemas reguladores requieren una serie de sistemas cooperativos que actúen al mismo tiempo o sucesivamente.
  4. La homeostasis no es dictada por el azar, sino a través de la organización.3

Sabemos que algunos cambios son más fáciles de hacer que otros. Considerando lo anterior, cuando hay resistencia al cambio, existe al menos un mecanismo para resistirlo. Lo más probable es que haya varios que trabajen juntos o sucesivamente, y que estén organizados de alguna manera.

Desde un punto de vista psicológico, la homeostasis es a la vez una bendición y una maldición. Si tratamos de cambiar nuestras vidas para bien o para mal, habrá resistencia; pero si somos conscientes de cómo funciona la homeostasis, al menos podremos formular los pasos a seguir para asegurarnos de que los cambios que deseamos tengan una oportunidad de éxito.

Tomemos un ejemplo. Supongamos que decidimos alcanzar una mejor condición física. El médico nos dice que nuestra salud no es la que debería ser. Necesitamos cambiar nuestra vida, así que decidimos comenzar a hacer ejercicio en serio. La natación parece ser la actividad menos rigurosa, así que elegimos nadar. Empezamos. Después de una piscina de 50 metros de largo, estamos a punto de ahogarnos. El ritmo cardíaco está subiendo a 180, la respiración se agita y todo lo que podemos hacer es simplemente agarrarnos del borde de la piscina… y ni siquiera tenemos fuerzas para salir del agua.

En primer lugar, esto no es atípico. El cuerpo está protestando porque su punto de referencia, lo que le resulta cómodo, está configurado para una actividad mucho menos intensa y varias alarmas comienzan a sonar internamente para reclamar por estos esfuerzos físicos inesperados. No obstante, persistimos.

Después de dos semanas de práctica regular, el cuerpo se aplaca, pero nos vemos rezagados en el trabajo. Nos sentimos desorientados y sentimos un dolor peculiar que no tiene un lugar específico y que parece ser psicosomático. Nuestro cónyuge nos dice que olemos a cloro y tenemos una erupción en la espalda. Los ojos siempre están enrojecidos y, además, hay que llevar el perro al veterinario durante nuestra hora de piscina. Para aumentar la carga, el jefe nos quiere hablar. Podríamos pensar que todas estas cosas no tienen nada que ver con lo que intentamos, pero recordemos que nuestras vidas están compuestas y rodeadas por cientos de sistemas físicos, mentales, sociales y políticos que son, en esencia, homeostáticos. Habrá retroalimentación y la buena noticia, a pesar de los muchos desafíos, es que tenemos una idea de los sistemas que nos han sostenido y apoyado en el pasado, pero probablemente ahora sean los que se resisten a los cambios que deseamos hacer.

Hay tres puntos que pueden ayudarnos a hacer cambios, sean estos mayores o menores.

  1. Tengamos en cuenta que habrá resistencia y repercusiones negativas, y que estas llegarán de áreas múltiples y muchas veces inesperadas.

Cuanto mayor sea el cambio requerido, mayor será la resistencia. Por supuesto, existe la posibilidad de que hayamos empezado por un mal camino, pero no hay que olvidar que habrá reacciones, tanto si se trata de un mal camino como de uno bueno. Es al cambio a lo que se está resistiendo, sin importar cuál sea. Tendremos que ser nosotros mismos quienes decidamos si el cambio que prevemos será, en última instancia, bueno o malo, pero no esperemos que sea fácil.

  1. En vista de lo anterior, podría valer la pena reevaluar y modificar lo que estemos haciendo, sin darnos por vencidos. Hay que aprender a negociar con el cambio.

A menudo, los grandes cambios se logran dando un paso atrás por cada dos pasos que demos hacia adelante. Esto también es normal. En segundo lugar, los cambios a menudo muestran incrementos inmediatos en el desempeño, seguidos de períodos de estancamiento que persisten y nos frustran antes de lograr el próximo avance. Comprender la homeostasis nos permitirá darnos cuenta de que se está estableciendo un nuevo punto de referencia y que es necesario estabilizarse antes de continuar. Somos parte de muchos sistemas, tanto interna como externamente, que deben ajustarse cada uno para establecer nuevos puntos de referencia, y eso toma tiempo.

  1. Es necesario desarrollar un sistema de respaldo. La homeostasis, según Cannon, no está dictada por el azar sino por la organización.

Al entender la naturaleza sistémica de la homeostasis, podemos ver que es necesario tomar medidas organizacionales para consolidar los cambios que hemos hecho. Estos pueden ser tan simples como ir a una clase de natación, o unirse a un programa de Masters*, o planear ejercicios regulares y períodos de recuperación. El punto es que si se quiere mantener los cambios, debe establecerse una organización que permita mantener los beneficios que se han obtenido.4

Vivimos en un mundo compuesto por miles de sistemas. Son estos sistemas los que nos posibilitan mantener los estilos de vida y las infraestructuras que, en última instancia, nos permiten existir. Representan un enorme beneficio, pero son estos mismos sistemas los que a menudo nos impiden hacer los grandes cambios que deseamos implementar en nuestras vidas. El cambio puede no ser fácil, pero es posible, siempre y cuando se comprenda a qué nos enfrentamos.


*Una organización de natación para aficionados que se reúnen regularmente.

  1. Colchester, J. (2016) Systems + Thinking. Libro electrónico tomado de Complexity Labs, http://complexitylabs.io/.
  2. Midgley, M. (1998) Animals and Why They Matter. Athens, GA: The University of Georgia Press.
  3. Cannon, W. (1932) The Wisdom of the Body. Nueva York, NY: W. W. Norton & Company, Inc.
  4. Leonard, G. (1992) Mastery, The Keys to Success and Long-Term Fulfillment. Nueva York, NY: Plume.

Si desea inscribirse en nuestro artículo mensual, por favor haga clic aquí.

¿Interesado en reproducir uno de nuestros artículos? Consulte nuestros requisitos de reproducción.

© 2017 Dynamic Doingness, Inc. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida sin el permiso escrito del autor.

  1. SILVIA
    SILVIA10-28-2017

    Fascinating really, nothing else to add, you explained it clearly and simply. Thank you very much, Ivan.

Leave a Reply