Moda, winglets y Bullshots

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Agosto de 2014
Iván Obolensky

¿Cuándo comenzaron las emisiones de la televisión?

Una respuesta típica podría ser que comenzaron en Los Ángeles, justo después de la Segunda Guerra Mundial.

Buen intento, pero la respuesta correcta es que el primer servicio regular de televisión se transmitió desde Wheaton, Maryland, en las afueras de Washington D. C., el 2 de julio de 1928. Claro que no era televisión tal como la conocemos hoy. La imagen era pobre y a veces se presentaban solo planos fijos en lugar de imágenes en movimiento. El primer programa moderno de televisión comercial que se emitió los siete días de la semana comenzó el 1º de julio de 1941 desde la ciudad de Nueva York.

Debido a la proliferación temprana de la televisión en Estados Unidos, se podría pensar erróneamente que este era el único país que tenía la tecnología. No es así, la televisión era internacional. En la década de 1930 se hicieron emisiones de televisión desde Alemania, Italia y la Unión Soviética.

En Inglaterra, a partir de 1936, la BBC de Londres realizó cuatro horas de emisiones diarias. En ese momento había al menos 9.000 receptores. Que estos primeros espectadores pudieran considerarse “audaces” es discutible. La televisión, aunque no estaba generalizada, era tremendamente popular. Un evento deportivo televisado atraía multitudes a cualquier restaurante que tuviese un televisor.1

Incluso entonces la BBC contaba también con una programación cultural regular.

En 1937 podía sintonizarse una serie de seis partes llamada Clothes-Line, sobre la historia de la moda. La presentaba un inglés de nombre James Laver, que publicó la “Ley de Laver” en la edición de Taste and Fashion de 1937. En ella intentó resumir en una línea de tiempo el ciclo de las actitudes frente a la moda.

Brevemente sería:

Indecente 10 años antes de su época
Desvergonzada 5 años antes de su época
Extravagante (audaz) 1 año antes de su época
Elegante Moda actual
Anticuada 1 año después de su época
Horrenda 10 años después de su época
Ridícula 20 años después de su época
Divertida 30 años después de su época
Pintoresca 50 años después de su época
Encantadora 70 años después de su época

Este ciclo2 es muy versátil y con un poco de imaginación puede aplicarse a casi cualquier cosa; por ejemplo: al diseño de aeronaves.

En los últimos años los viajeros frecuentes se han dado cuenta de que muchos de los aviones nuevos tienen alas que se curvan en los extremos. Se trata de los llamados dispositivos de punta alar o winglets y se han puesto de moda en casi todos los tipos de aviones comerciales. La forma en que se desarrollaron y se generalizaron tanto no responde solo a una historia de ingeniería práctica, sino a una combinación de la aeronáutica y el mercadeo.

Los winglets no son nuevos. Si se viajaba a Australia o al Lejano Oriente en 1988, se veían en las alas de la nueva serie del Boeing 747-400 que acababa de entrar en servicio; pero la tecnología es más antigua todavía. Fue desarrollada por Richard Whitcomb en la NASA en respuesta al alza de los precios del combustible, que se dispararon como consecuencia de la crisis del petróleo de 1973.3

En la jerga de la moda, unos pocos aviones de fuselaje ancho que viajan al extranjero no constituyen la marca de un movimiento “indecente” de winglets.

Para esto hubo que esperar hasta 1991, cuando un grupo de ingenieros jubilados de Lockheed y Boeing crearon Aviation Partners. A Dennis Washington, uno de sus fundadores y un exitoso hombre de negocios, le molestaba que su Gulfstream no fuera capaz de volar de costa a costa sin tener que parar para recargar combustible. Washington se puso en contacto con un amigo suyo, Joe Clark, quien junto con un equipo de ingenieros desarrolló un dispositivo de punta alar que aumentaría el rendimiento del avión. Estos winglets se instalaron en su jet con permiso del fabricante y demostraron que brindaban un ahorro de entre el 4 y el 5 % en el consumo de combustible. Más importante aún, este ahorro de combustible se tradujo en una mayor autonomía de vuelo, de tal manera que ya no eran necesarias las paradas para recargar combustible en los vuelos transcontinentales de los viajeros de negocios adinerados que contaban con los medios para volar en un jet privado.

En 1997 los socios constituyeron una compañía adicional para adaptar los winglets a los aviones Boeing, en especial los 737, y el resto ya es historia.4Estos dispositivos “desvergonzados”, empezaron a aparecer por todas partes.

La locura tenía un sentido. Los winglets aumentan el rendimiento pues su diseño produce un empuje adicional hacia adelante.

Cuando un ala está produciendo elevación, cada extremo del ala crea un vórtice. Un vórtice es una masa giratoria de aire, similar a un remolino. En días de mucha humedad, estos vórtices parecen dos pequeños ciclones que fluyen detrás de un avión grande al momento del aterrizaje. La fuerza de turbulencia que generan puede ser muy alta, tanto que podría voltear a un avión más pequeño que siguiera al avión grande muy de cerca, sobre todo durante los despegues y los aterrizajes.

Los winglets funcionan bien por encima de los 39.000 pies, pero requieren velocidades más lentas de ascenso para poder brindar ahorros de combustible. Si se asciende con demasiada rapidez, el ahorro de combustible no solo desaparecerá, sino que será negativo. Si se establece una altitud de vuelo más baja, de nuevo los ahorros empezarán a menguar, como es el caso durante los vuelos regionales cortos. En estos raramente se sobrepasan los 27.000 pies, debido al tiempo que se requiere para subir y descender.

Otro punto negativo se relaciona con el hecho de que los winglets crean un movimiento de elevación adicional, lo que modifica las características del vuelo al aterrizar. El resultado son distancias de aterrizaje más largas y velocidades de aterrizaje más altas, que no representan un problema bajo condiciones normales, pero pueden aumentar la posibilidad de que se sobrepase la longitud de la pista cuando esta se encuentra húmeda y helada.

En resumen, los winglets mejoran el rendimiento del avión en trayectos largos, pero en realidad pueden impedir el ahorro de combustible en los vuelos más cortos.

¿Por qué la proliferación de los winglets?

El mercadeo es uno de los factores.5

Se ven geniales y los pasajeros se sienten más cómodos cuando miran por la ventana y ven los winglets, porque saben que viajan en uno de los jets más nuevos y piensan que probablemente estos sean más seguros.

En el lenguaje de la moda: el avión con winglets luce “elegante”.

Pero, por desgracia, incluso los winglets están destinados a verse “anticuados” y a pasar a la historia —tal vez para ser revividos más adelante— debido a lo último en diseño aeronáutico: las puntas de ala delta, conocidas como raked wingtips. Las punta de ala delta pueden verse en los nuevos modelos 787, excepto en el 787-3 que recurrió a los winglets para mantener más pequeña la envergadura de alas.6 El tiempo dirá si esta variante se verá “horrenda” en comparación con sus hermanas.

Pero eso no es todo. El ciclo de la moda de Laver funciona no solo en el campo de la ingeniería, sino también en el de la coctelería.

Durante la década de 1970, cuando se estaban desarrollando los winglets, la bebida del momento que circulaba entre la gente elegante de Nueva York, sobre todo entre las espigadas modelos, era el Bullshot. Este cóctel es una variación del Bloody Mary en el que se sustituye el jugo de tomate con caldo de carne de res o consomé.

No está claro quién tuvo la audacia suficiente para crear un cóctel preparado con caldo de carne de res, pero sus orígenes se han rastreado hasta 1950 en Detroit. Desde allí viajó a Los Ángeles y Nueva York, donde se convirtió en uno de los cócteles favoritos de las celebridades.

Recuerdo cómo crecía el auge del Bullshot en la década de 1970. En el bar de nuestra casa siempre había dos latas de mezcla de Bullshot en el pequeño refrigerador. Hoy en día no se consigue un mezclador de Bullshot por ninguna parte, ni por todo el oro del mundo. Incluso Internet guarda silencio. Ha seguido el mismo camino de las hombreras acolchadas, los zapatos de plataforma, y esas grotescas patillas de cinco pulgadas.

El Bullshot era una moda y, como todas las modas, un día es “elegante”, el siguiente es “horrible”, y luego “ridícula”. A decir verdad, a no todos les gustaba, incluso en la cima de su popularidad. Se dice que Marilyn Monroe tuvo serias dudas sobre el cóctel, y las expresó al decir: “Qué horrible hacerle eso al vodka”.

Aparte de mis padres, yo era el único a quien le gustaba el Bullshot. Nadie más se atrevía siquiera a intentarlo y huían despavoridos ante la sola idea. A mi juicio, esto era una falta de valentía.

Siempre asocié los Bullshots con pensamientos felices, por lo que el sábado pasado, para avanzar en la investigación sobre la Ley de las actitudes frente a la moda de Laver, por no hablar de superar una leve sensación de letargo, me las arreglé para preparar uno: mi primero después de casi cuarenta años.

Los resultados, incluso para alguien especial que tenía serias dudas al respecto, fueron realmente sensacionales. Los Bullshots se sucedieron unos a otros.

Por lo tanto, en aras de la distensión, de un renovado descubrimiento, de un espíritu de renacimiento, y del ciclo de la moda, les ofrezco la siguiente receta:

Bullshot

1 ½ oz de vodka

2 ½ oz de caldo de carne de res Campbell (el caldo de carne de res enlatada es tradicional aquí)

El jugo de 1 cuña de limón

2 gotas de salsa Worcestershire

2 gotas de salsa Tabasco

Agite bien todos los ingredientes con hielo, luego cuele a un vaso de los que se usan para whisky, lleno de hielo fresco. Muela encima un poco de pimienta negra.7

Verá que se trata de un brebaje “divertido”, si no “encantador”.


  1. Mason & Assoc. (N.D.), Television History – A Timeline, Tarlton law Library, University of Texas at Austin. Consultado el 8 de agosto de 2014 en: http://tarlton.law.utexas.edu/exhibits/mason_&_associates/documents/timeline.pdf.
  2. Thomas, P. (Sin fecha), James Laver and the Laws on the Timeline of Style. Consultado el 8 de agosto de 2014 en: http://www.fashion-era.com/lavers_law.htm.
  3. Larson, G. (2001), How Things Work: Winglets, Air & Space Magazine, septiembre. Consultado el 8 de agosto de 2014 en: http://www.airspacemag.com/flight-today/how-things-work-winglets-2468375/?no-ist.
  4. Aviation Partners, Inc., Explore our Timeline. Consultado el 8 de agosto de 2014 en: http://www.aviationpartners.com/timeline.html.
  5. Arvai, E. S. (2012) Winglets – A Triumph of Marketing over Reality, AirInsight. Consultado el 8 de agosto de 2014 en: http://airinsight.com/2012/04/10/winglets-a-triumph-of-marketing-over-reality/.
  6. 787 Dreamliner, Boeing, Inc. Consultado el 8 de agosto de 2014 en: http://www.boeing.com/boeing/commercial/787family/index.page.
  7. Wondrich, D. (2011) Bullshot, The Rise and Fall of the beef-broth cocktail, edible Manhattan. Consultado el 8 de agosto de 2014 en: www.ediblemanhattan.com/recipes/bullshot-david-wondrich-on-the-rise-and-fall-of-the-beef-broth-cocktail/.

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  1. Vanessa
    Vanessa08-13-2014

    Another interesting and unique article. I had no idea – and I will try the Bullshot one of these days! Thank you for the insight and perspective!!

  2. Ron Kojis
    Ron Kojis08-15-2014

    I used to drink Bullshots with my ad crowd in Chicago in the early 70’s. As I recall, they gave me stomach cramps… but those cramps were nothing compared to those from vodka and Clamato juice. How clam juice ever got bottled and marketed as a mixer is still an advertising miracle.

  3. Craig Houchin
    Craig Houchin08-21-2014

    Funny and informative — though I think I will pass on mixing the drink. I’ll just sip off yours.

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