El estrés económico y la clase media (primera parte)

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Mayo de 2014
Iván Obolensky

En Estados Unidos se ha establecido que para poder disfrutar de los beneficios de la clase media una familia debe percibir un ingreso similar al obtenido por el 20 % que constituye el estrato superior de la población (más de 105 000 dólares como mínimo).1 Este y los siguientes artículos examinarán la verdad de esta afirmación, qué factores han contribuido a este resultado y, si es posible, qué se puede hacer al respecto.

En primer lugar, ¿es correcto este dato? ¿Realmente necesitan un ingreso tan alto para acceder a los bienes y servicios que muchas personas de la generación de nuestros padres y abuelos disfrutaban normalmente?

La “clase media” se define como el grupo social entre las clases alta y la trabajadora. Incluye los profesionales y los empleados de empresas y sus familias.

La siguiente es una lista de atributos tomados de varias fuentes, que creo que retratan a la clase media en Estados Unidos durante las décadas de 1960 y 1970, cuando se hallaba en su momento de mayor fortaleza.

1. La familia típica de clase media vivía en una casa que era costeable y que estaba pagada en un 50 % o más de su valor total. Para las personas cercanas a la jubilación, la casa había sido pagada por completo.

Uno de los elementos propios de los barrios de clase media en el pasado era la propiedad de la vivienda, donde el dueño de su mayor parte no era un banco o una institución crediticia. La propiedad heredada totalmente pagada era algo normal.

2. La relación entre ingresos y gastos permitía que el 10 % de los ingresos pudiera ahorrarse.

La clase media de las décadas de 1960 y 1970 siempre tuvo ahorros.

3. Siempre había dos autos estacionados en el garaje y probablemente un tercero para los hijos frente a la casa.

Un Corvette Stingray modelo 1967 costaba alrededor de 5000 dólares. Un BMW 2002 modelo 1970 importado de Alemania, como se anunciaba en la revista Car and Driver, tenía un precio cercano a los 3000 dólares. La mayoría de las familias tenía dos autos fabricados en Estados Unidos.

4. Los ahorros para la jubilación eran sustanciales.

Esto representaba tener bien fuera un plan de pensiones financiado en su totalidad y que permitía cubrir al menos el 50 % de los gastos corrientes de manutención, que se completaba con los ahorros para la jubilación, o incluso el Seguro Social. Muchos trabajadores de empresas tenían buenos paquetes de acciones de las compañías que los empleaban.

5. Había disponibilidad de atención médica cuando se necesitaba y esta podía pagarse fácilmente.

Pagar la atención médica nunca fue un problema.

6. Lo normal era pagar las tarjetas de crédito cada mes, con excepción de la época de vacaciones, que podía requerir pagos dobles, y los saldos se diferían a seis meses.

Tener una tarjeta American Express era algo inusual. Tener una tarjeta de crédito diferente a la utilizada para comprar gasolina también era inusual. La gente hacía cheques o pagaba en efectivo.

7. Existía seguridad en el empleo.

Gran parte de la clase media durante este período trabajaba en el nivel administrativo medio para compañías listadas en la revista Fortune 500. La seguridad en el trabajo se asumió como un hecho hasta finales de 1970. La inseguridad comenzó con la subida abrupta del dólar debido a la inflación generada por los gastos del gobierno. Los desembolsos del Estado se dispararon como consecuencia de la guerra de Vietnam, la NASA, el programa de la Gran Sociedad y la guerra contra la pobreza. Para combatir la inflación, la política de la Reserva Federal se tradujo en el aumento de las tasas de interés a corto plazo, que convirtieron a Estados Unidos en un refugio para el dinero extranjero. El dólar subió tanto que el sector manufacturero de Estados Unidos encontró imposible sobrevivir debido al alto costo relativo frente a casi cualquier otro país, pero sobre todo ante los países de Europa y Asia. La reducción de costos estaba en el orden del día y el nivel administrativo medio se convirtió en el objetivo principal, pues los trabajos sindicalizados se hallaban protegidos.

8. La educación era una necesidad para los niños y existían fondos de financiación de la universidad para quienes calificaran, incluso para los programas avanzados. Se daba por sentado que uno podría ir a la universidad. La Ingeniería y la Medicina eran las carreras más populares.

Se suponía que los jóvenes irían a la universidad y no necesariamente con una beca, a menos que fueran extremadamente brillantes y motivados.

9. Los hogares contaban con joyas familiares y activos físicos como obras de arte, objetos de plata y autos antiguos, disponibles para heredarlos a la siguiente generación.

Las familias tenían casas y en ellas había bienes heredados de las generaciones anteriores. En cierto sentido existía un fondo de reserva adicional, pues muchos de esos artículos tenían gran valor.

10. Había disponibilidad de fondos necesarios para inscribir a los niños en programas deportivos, campamentos y otras actividades educativas.

11. Todo el mundo pagaba impuestos.

Hoy, menos de una tercera parte de la población de Estados Unidos presenta declaración de impuestos al Gobierno Federal, lo que automáticamente sitúa a los miembros de la clase media en el 33 % del estrato superior de la población actual.2

Probablemente lo anterior sea incompleto, pero lo importante es la impresión de que, como grupo, la clase media existía con un sentido de permanencia y estabilidad financiera. Este es un atributo cualitativo, pero es útil en el sentido de que no especifica una cantidad exacta de los ingresos obtenidos anualmente como criterio para hacer parte de esa clase media. El nivel de ingresos requerido puede variar hacia arriba o hacia abajo, dependiendo de las circunstancias.

Parte de la presión que la clase media en Estados Unidos ha vivido tiene que ver con los niveles de ingresos. El monto necesario es diferente hoy que en el pasado. Mucha gente siente ahora estrés financiero, y una de las razones es la siguiente:

Aunque los ingresos han aumentado notablemente desde las décadas de 1960 y 1970, los salarios reales alcanzaron en promedio su punto máximo en 1972 y han permanecido iguales desde entonces.

“Los salarios reales” toman en cuenta la inflación y por lo tanto expresan el poder de compra del dinero pagado por el trabajo realizado.

Un ejemplo hipotético podría ser recibir diez dólares por hora en 1970 y poder comprar cuatro hamburguesas con queso y cuatro tazas de café, incluyendo la propina. En 1980 se podría haber recibido un pago de veinte dólares por hora de trabajo, lo que representa un incremento del cien por ciento en la tarifa por hora, pero estos veinte dólares alcanzarían para comprar solo tres hamburguesas y tres tazas de café, y dar la propina como algo adicional. Los ingresos pueden haberse duplicado, pero el poder de compra del dinero recibido ha disminuido a un ritmo más acelerado. En realidad los ingresos descendieron. Esta característica se refleja en los salarios reales, ya que esa medición tiene en cuenta el poder adquisitivo real del dinero recibido.

Para repetirlo y que sea claro: los salarios reales en los Estados Unidos, en promedio, han permanecido estables, luego de haber alcanzado un punto máximo en 1972.

Esta información figura en el anexo del Informe Económico 2013 presentado al Presidente y titulado Cuadro B- 47: Horas e ingresos en las industrias no agrícolas privadas, 1966-2011.3

Es un hecho sorprendente, pero ¿es cierto? Puede ser, pero hay todavía más.

Con seguridad podríamos hallar excepciones, que es exactamente lo que hizo cierto profesor de Economía. William Baumol es el descubridor de lo que se conoce como el Efecto Baumol, o la Enfermedad de los costos de Baumol.

William Baumol nació en 1922 y fue profesor en Princeton. Escribió extensamente sobre los mercados de trabajo y el espíritu empresarial. Fue candidato al Premio Nobel en 2003 y está asociado al Instituto Stern, de la Universidad de Nueva York.4

Para hacernos una idea de lo que es el Efecto Baumol es necesario entender la productividad y sus aumentos.

La productividad tiene varias definiciones. Una que reportan comúnmente los medios de comunicación y que utilizamos aquí es la relación entre el PIB (Producto Interno Bruto) y las horas de trabajo por unidad de tiempo. La Oficina de Estadísticas del Trabajo publica esta medida cuatro veces al año. Mientras mayor sea la producción por unidad de tiempo por cada trabajador, mayor será el aumento en la productividad.5

Baumol consideró la relación de esta productividad con los costos.

Hay puestos de trabajo donde la productividad se puede aumentar con bastante facilidad, como es el caso de una fábrica que utiliza la automatización de una línea de producción. Cuando se agregan dispositivos robóticos controlados por una computadora se necesitan menos personas, pero por cada hora que se paga a un trabajador asalariado que supervisa la línea de producción, más bienes se producen, con lo cual se incrementa la productividad. Con el aumento de la productividad se incrementa a la vez el PIB, la medida global de la producción económica de un país. Los aumentos en la productividad y sus efectos consecuentes (en ingresos corporativos, por ejemplo) justifican el aumento de los salarios a los empleados.

No todas las ocupaciones muestran estas características. Algunos trabajos son más intensivos en mano de obra que otros y en ellos los aumentos de productividad son difíciles de alcanzar, si no imposibles.

La enseñanza es una. Demanda el mismo tiempo leer y corregir un ensayo hoy que hace cincuenta años. La educación ha tratado de aumentar la productividad, apoyándose cada vez más en pruebas de opción múltiple. Los exámenes de la universidad se hacen una y otra vez con formularios Scantron* de respuestas por opción múltiple.

Baumol y William Bowen, también de Princeton, examinaron los salarios en el campo de las artes escénicas en la década de 1960.

Esta área de la economía, junto con la enseñanza y la enfermería, tiene tasas mucho más bajas de incremento de la productividad que las de los empleos en la industria manufacturera.

Los investigadores demostraron que se necesitaba hoy la misma cantidad de músicos y de horas de ensayo para ejecutar un concierto para violín en vivo que en 1870. La productividad no ha aumentado todavía los salarios reales de los músicos.

Su conclusión fue que los trabajos con bajos aumentos en la productividad compiten con los que muestran potenciales altos de aumentar la productividad. Descubrieron también un resultado opuesto a lo que generalmente podría pensarse: a pesar de que los empleos con alto potencial de aumentar la productividad pagan con el tiempo mayores salarios, las personas en ocupaciones intensivas en mano de obra y con bajos aumentos de productividad experimentan mayores tasas de incremento de los ingresos.

La razón de esto es que, para poder retener a las personas, los sectores que tienen puestos de trabajo intensivos en mano de obra y bajos índices de aumento de la productividad tienen que ofrecer salarios más altos que los sectores con alto potencial de aumento de la productividad, pues de lo contrario los trabajadores empacarían sus cosas y saldrían a buscar un trabajo en un área en la que los aumentos continuos de la productividad garantizaran un salario ascendente.

Baumol predijo, por tanto, que los costos de los bienes caerían con el tiempo, pero que los costos de la salud y la educación se elevarían y que sería necesaria una parte cada vez mayor de los ingresos y del PIB nacional para sostenerlos. Su “enfermedad de los costos” ha demostrado ser cierta en un caso como el de la matrícula universitaria, que ha superado incluso a los gastos médicos en su tasa de crecimiento por un factor de casi dos veces. Los costos médicos han aumentado desde finales de 1970 en más del 500 %, mientras que los costos normales de los bienes de consumo y la vivienda han aumentado un 300 % durante el mismo periodo.

Para agravar el problema, este fenómeno parece ser estructural.6

Estructural significa que es intrínseco al sistema mismo y que los intentos por eliminarlo con medidas legislativas  o atenuarlo utilizando ajustes externos obligatorios probablemente no funcionen con el tiempo.

Con los salarios reales estancados y la educación y los gastos médicos comiéndose una rebanada cada vez más grande del PIB, lo mismo que de los ingresos familiares, quedan menos recursos para cubrir otras necesidades. Esto crea estrés económico e impone decisiones difíciles.

Aunque la enfermedad de los costos de Baumol explica algunas de las dificultades que afrontan tanto la clase media como el Gobierno de Estados Unidos, la imagen todavía no está completa.

Esto lo exploraremos con más detenimiento la próxima vez.

*Scantron es el nombre de una empresa que imprime formularios de elección múltiple. Hice algunos cursos en la universidad hace un par de años. Todos los exámenes utilizaban formularios Scantron con opciones de la A a la E, que uno tenía que rellenar con un lápiz número 2. Las pruebas se calificaban pasando los formularios llenos por una máquina de Scantron que imprime la puntuación de cada estudiante y que el profesor mantiene para sus registros. Los ensayos eran mínimos.


1. Table HINC-06. Income Distribution to $250,000 or More for Households: 2011. Consultado el 12 de mayo de 2014 en: http://www.census.gov/hhes/www/cpstables/032012/hhinc/toc.htm.

2. Smith, C. H., (5 de mayo de 2014), The Destabilizing Truth: Only the Wealthy Can Afford a Middle Class Lifestyle, of two minds.com Charles Hugh Smith. Consultado el 12 de mayo de 2014 en: http://charleshughsmith.blogspot.com/2014/05/the-destabilizing-truth-only-wealthy.html.

3. Thomas, K. (12 de marzo de 2012), Basics: Real Wages Remain Below Their Peak for 39th Straight Year. Middle Class Political Economist. Consultado el 12 de mayo de 2014 en: http://www.middleclasspoliticaleconomist.com/2012/03/basics-real-wages-remain-below-their.html.

4. Baumol, W. J. Consultado el 12 de mayo de 2014 en: http://www.stern.nyu.edu/faculty/bio/william-baumol .

5. Productivity. Consultado el 12 de mayo de 2014 en: http://dictionary.reference.com/browse/productivity.

6. N. A. (29 de septiembre de 2012), An Incurable Disease? A new book explains how health care can become both more expensive and more affordable, The Economist. Consultado el 12 de mayo de 2014 en: http://www.economist.com/node/21563714.


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