Los flujos de divisas y las traducciones

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Abril de 2011
Iván Obolensky

El momento y lugar para concentrar mejor los esfuerzos de un negocio no dependen solo de lo que la empresa produce, sino también del clima de negocios global del momento. Uno de los aspectos menos conocidos, pero que influye decididamente en los negocios, es el ir y venir de los fondos entre los países y las tasas de cambio resultantes.

En apariencia es bastante simple: cuando las condiciones sociopolíticas y económicas son favorables, el dinero es atraído a un país en particular. En condiciones de crisis, el dinero sale del país y el valor de su moneda cae frente a las demás.

El desespero surge cuando sucede lo contrario. En este caso no parece conveniente poner en riesgo un negocio en un país donde los valores de su moneda desafían cualquier lógica. La solución podría ser entonces descartar por completo a ese país de la estrategia de negocios y olvidarse del tema del comercio global. Un ejemplo claro de un país donde los flujos monetarios se han movido en una dirección anómala es Japón. Existe allí una gran agitación económica, política y natural y, sin embargo, el yen se ha fortalecido frente a otras monedas. ¿A qué se debe esto? En este caso, Japón ha tenido tasas de interés tan bajas que una gran parte de su riqueza se mantiene en el extranjero, donde obtiene un mayor rendimiento. Sin embargo, ante los tiempos difíciles que afronta el país, estos capitales se han repatriado para ayudar a resolver la situación inmediata y, por lo tanto, el flujo de capitales que ingresa a Japón ha sido últimamente mayor que el que sale. El yen se fortaleció. Unas semanas más tarde, la tendencia se revirtió al hacerse evidente la magnitud a largo plazo de la catástrofe reciente, lo que llevó a los inversionistas extranjeros a recortar su participación en el mercado.

Otro ejemplo es el de Estados Unidos, donde el mercado de valores viene registrando un fuerte crecimiento, y sin embargo el dólar se ha ido debilitando frente al euro. En este caso, si el mercado de Estados Unidos aumenta un 30 % y los mercados europeos solo un 15 %, parecería tener más sentido invertir en Estados Unidos, por lo menos hasta que se considere la relación dólar/euro y se advierta que el euro está 20 % por encima. ¿Por qué marcaría eso una diferencia? Si el mercado de Estados Unidos aumenta un 30 %, pero se encuentra 20% por debajo del euro, en realidad solo estará 10% por encima si se mira desde el punto de vista de un inversionista europeo. El 15 % que se logra en los mercados europeos supera al 10 % de rendimiento en Estados Unidos cuando se tiene en cuenta el cambio de moneda de dólares a euros.

En el ejemplo anterior, en términos relativos, el dinero muestra un mejor rendimiento en los mercados europeos que en Estados Unidos.

Visto desde la perspectiva de Estados Unidos, bien podría valer la pena el intercambio, simplemente porque se obtendría una ventaja monetaria del 20 % cuando los recursos regresen a Estados Unidos, siempre y cuando la caída del dólar se mantenga, haciendo que el rendimiento de la inversión europea sea del 35 %, o 5 % mejor que el rendimiento del 30 % que se lograría si los fondos se invirtieran estrictamente en los mercados de Estados Unidos.

Con frecuencia los altibajos entre las monedas se dan en proporciones significativas. No es inusual ver variaciones del 50 % en un año y en muchas oportunidades ha habido cambios en cuál es la moneda más fuerte. En la década de los años ochenta el dólar era muy fuerte en comparación con la libra esterlina y el yen. Con el manejo de la inflación que hizo la Reserva Federal mediante el aumento de las tasas de interés resultó muy ventajoso invertir en Estados Unidos, aunque solo fuese en el corto plazo, ya que existía dicha ventaja en la tasa de interés y el dólar llegó a ser por aquella época la moneda más fuerte del mundo.

Hoy, el dólar ha ido disminuyendo en relación con las monedas del mundo ya que se considera que para evitar la aparición de una recesión más profunda y prolongada la economía de Estados Unidos requiere de la política de permanente estímulo económico y bajas tasas de interés sostenidas que adelanta la Reserva Federal. Como consecuencia, se ha evitado al dólar, aunque este podría no ser siempre el caso. A medida que los indicadores económicos mejoren, el dólar podría revertir su tendencia negativa, pues parece cada vez más probable un cambio en la política de la Reserva Federal.

A partir de lo anterior, se pueden formular y adoptar un par de reglas:

El capital se mueve por todo el mundo para evitar riesgos a nivel global.

El capital se mueve por todo el mundo para obtener una ventaja comparativa con las monedas.1

¿Por qué un dólar devaluado puede atraer clientes extranjeros?

Al observar las tendencias entre el dólar de Estados Unidos y, por ejemplo, diferentes monedas de América Latina, se puede obtener una ventaja al hacer promoción en el lugar correcto y aumentar así la oportunidad de lograr buenos resultados.

Cuando el dólar baja frente a la moneda de otro país y uno se encuentra en Estados Unidos, es importante tener en cuenta que los servicios que uno ofrece son cada vez más y más asequibles en ese país. En tal caso, valdría la pena hacer promoción en el país extranjero y aprovechar la ventaja relativa que usted y su empresa representan. A medida que el dólar declina, sus servicios se ofrecen con un descuento cada vez mayor. Traducir el material promocional a la lengua del país de destino y promoverlo en el extranjero tiene entonces sentido. Sus productos y servicios están en promoción en Estados Unidos, pero esto no podría saberse en la región donde serían más asequibles. De otra parte, las empresas en el extranjero que no han podido hacer negocios en Estados Unidos ahora pueden hacerlo. ¿Saben que usted existe o es su empresa solo conocida en Estados Unidos?

Los materiales bien traducidos pueden potenciar la exposición internacional y aumentar las ventas en lugares donde uno podría tener una ventaja comparativa y relativa desconocida.

¿Por qué una moneda externa devaluada es atractiva para las empresas estadounidenses?

Cuando el dólar se valoriza, adquiere mayor capacidad de compra en el extranjero. Las empresas de Estados Unidos que compran en el extranjero logran una ventaja porque sus dólares tienen más valor. De nuevo, la exposición en el exterior puede brindar una ventaja competitiva dado que los productos cuestan menos fuera de Estados Unidos. Poder ubicar esos bienes, redactar los contratos y establecer las relaciones son tareas que requieren todas una traducción precisa que permita hacer negocios sin contratiempos. Como resultado de esta ventaja competitiva y de la consiguiente disminución de los gastos, los países extranjeros se muestran dispuestos a invertir en Estados Unidos cuando el dólar está subiendo, dado que existe una ventaja comparativa al hacerlo, incluso si se compara con invertir localmente en recursos.

Al observar la tendencia del dólar frente a las monedas del resto del mundo se puede evaluar con mayor precisión la decisión de hacia dónde dirigir nuestra atención: dentro o fuera de Estados Unidos. En cualquier caso, las buenas traducciones pueden atraer el capital extranjero cuando el dólar muestra una tendencia al alza y pueden ayudar a promover sus productos y servicios en el exterior cuando el mismo baja. La manera como se comportan las monedas es a menudo la variable más importante, pero menos comprendida, para determinar las ventajas relativas y comparativas de concentrar la estrategia de un negocio en casa o en el exterior.

El momento y lugar para concentrar mejor los esfuerzos de un negocio no dependen sólo de lo que la empresa produce, sino también del clima de negocios global del momento. Uno de los aspectos menos conocidos, pero que influye decididamente en los negocios, es el ir y venir de los fondos entre los países y las tasas de cambio resultantes.

En apariencia es bastante simple: cuando las condiciones sociopolíticas y económicas son favorables, el dinero es atraído a un país en particular. En condiciones de crisis, el dinero sale del país y el valor de su moneda cae frente a las demás.

El desespero surge cuando sucede lo contrario. En este caso no parece conveniente poner en riesgo un negocio en un país donde los valores de su moneda desafían cualquier lógica. La solución podría ser entonces descartar por completo a ese país de la estrategia de negocios y olvidarse del tema del comercio global. Un ejemplo claro de un país donde los flujos monetarios se han movido en una dirección anómala es Japón. Existe allí una gran agitación económica, política y natural y, sin embargo, el yen se ha fortalecido frente a otras monedas. ¿A qué se debe esto? En este caso, Japón ha tenido tasas de interés tan bajas que una gran parte de su riqueza se mantiene en el extranjero, donde obtiene un mayor rendimiento. Sin embargo, ante los tiempos difíciles que afronta el país, estos capitales se han repatriado para ayudar a resolver la situación inmediata y, por lo tanto, el flujo de capitales que ingresa a Japón ha sido últimamente mayor que el que sale. El yen se fortaleció. Unas semanas más tarde, la tendencia se revirtió al hacerse evidente la magnitud a largo plazo de la catástrofe reciente, lo que llevó a los inversionistas extranjeros a recortar su participación en el mercado.

Otro ejemplo es el de Estados Unidos, donde el mercado de valores viene registrando un fuerte crecimiento, y sin embargo el dólar se ha ido debilitando frente al euro. En este caso, si el mercado de Estados Unidos aumenta un 30 % y los mercados europeos solo un 15 %, parecería tener más sentido invertir en Estados Unidos, por lo menos hasta que se considere la relación dólar/euro y se advierta que el euro está 20 % por encima. ¿Por qué marcaría eso una diferencia? Si el mercado de Estados Unidos aumenta un 30 %, pero se encuentra 20 % por debajo del euro, en realidad solo estará 10 % por encima si se mira desde el punto de vista de un inversionista europeo. El 15 % que se logra en los mercados europeos supera al 10% de rendimiento en Estados Unidos cuando se tiene en cuenta el cambio de moneda de dólares a euros.

En el ejemplo anterior, en términos relativos, el dinero muestra un mejor rendimiento en los mercados europeos que en Estados Unidos.

Visto desde la perspectiva de Estados Unidos, bien podría valer la pena el intercambio, simplemente porque se obtendría una ventaja monetaria del 20 % cuando los recursos regresen a Estados Unidos, siempre y cuando la caída del dólar se mantenga, haciendo que el rendimiento de la inversión europea sea del 35 %, o 5 % mejor que el rendimiento del 30 % que se lograría si los fondos se invirtieran estrictamente en los mercados de Estados Unidos.

Con frecuencia los altibajos entre las monedas se dan en proporciones significativas. No es inusual ver variaciones del 50 % en un año y en muchas oportunidades ha habido cambios en cuál es la moneda más fuerte. En la década de los años ochenta el dólar era muy fuerte en comparación con la libra esterlina y el yen. Con el manejo de la inflación que hizo la Reserva Federal mediante el aumento de las tasas de interés resultó muy ventajoso invertir en Estados Unidos, aunque solo fuese en el corto plazo, ya que existía dicha ventaja en la tasa de interés y el dólar llegó a ser por aquella época la moneda más fuerte del mundo.

Hoy, el dólar ha ido disminuyendo en relación con las monedas del mundo ya que se considera que para evitar la aparición de una recesión más profunda y prolongada la economía de Estados Unidos requiere de la política de permanente estímulo económico y bajas tasas de interés sostenidas que adelanta la Reserva Federal. Como consecuencia, se ha evitado al dólar, aunque este podría no ser siempre el caso. A medida que los indicadores económicos mejoren, el dólar podría revertir su tendencia negativa, pues parece cada vez más probable un cambio en la política de la Reserva Federal.

A partir de lo anterior, se pueden formular y adoptar un par de reglas:

El capital se mueve por todo el mundo para evitar riesgos a nivel global.

El capital se mueve por todo el mundo para obtener una ventaja comparativa con las monedas.1

¿Por qué un dólar devaluado puede atraer clientes extranjeros?

Al observar las tendencias entre el dólar de Estados Unidos y, por ejemplo, diferentes monedas de América Latina, se puede obtener una ventaja al hacer promoción en el lugar correcto y aumentar así la oportunidad de lograr buenos resultados.

Cuando el dólar baja frente a la moneda de otro país y uno se encuentra en Estados Unidos, es importante tener en cuenta que los servicios que uno ofrece son cada vez más y más asequibles en ese país. En tal caso, valdría la pena hacer promoción en el país extranjero y aprovechar la ventaja relativa que usted y su empresa representan. A medida que el dólar declina, sus servicios se ofrecen con un descuento cada vez mayor. Traducir el material promocional a la lengua del país de destino y promoverlo en el extranjero tiene entonces sentido. Sus productos y servicios están en promoción en Estados Unidos, pero esto no podría saberse en la región donde serían más asequibles. De otra parte, las empresas en el extranjero que no han podido hacer negocios en Estados Unidos ahora pueden hacerlo. ¿Saben que usted existe o es su empresa solo conocida en Estados Unidos?

Los materiales bien traducidos pueden potenciar la exposición internacional y aumentar las ventas en lugares donde uno podría tener una ventaja comparativa y relativa desconocida.

¿Por qué una moneda externa devaluada es atractiva para las empresas estadounidenses?

Cuando el dólar se valoriza, adquiere mayor capacidad de compra en el extranjero. Las empresas de Estados Unidos que compran en el extranjero logran una ventaja porque sus dólares tienen más valor. De nuevo, la exposición en el exterior puede brindar una ventaja competitiva dado que los productos cuestan menos fuera de Estados Unidos. Poder ubicar esos bienes, redactar los contratos y establecer las relaciones son tareas que requieren todas una traducción precisa que permita hacer negocios sin contratiempos. Como resultado de esta ventaja competitiva y de la consiguiente disminución de los gastos, los países extranjeros se muestran dispuestos a invertir en Estados Unidos cuando el dólar está subiendo, dado que existe una ventaja comparativa al hacerlo, incluso si se compara con invertir localmente en recursos.

Al observar la tendencia del dólar frente a las monedas del resto del mundo se puede evaluar con mayor precisión la decisión de hacia dónde dirigir nuestra atención: dentro o fuera de Estados Unidos. En cualquier caso, las buenas traducciones pueden atraer el capital extranjero cuando el dólar muestra una tendencia al alza y pueden ayudar a promover sus productos y servicios en el exterior cuando el mismo baja. La manera como se comportan las monedas es a menudo la variable más importante, pero menos comprendida, para determinar las ventajas relativas y comparativas de concentrar la estrategia de un negocio en casa o en el exterior.


1 Armstrong, M. A. (2008, noviembre 26). The New Practical “Laws” of Global Economics. Consultado el 13 de abril de 2011 en Armstrong Economics: Forecasting the World: http://armstrongeconomics.files.wordpress.com/2009/04/martin-armstrong-new-practical-laws-of-economics-112608.pdf


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