Colombia revisitada

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Abril de 2015
Iván Obolensky

Han transcurrido un par de años desde que estuve por última vez en Colombia y varios más desde que escribí sobre ese país (ver Medellín, Colombia – Impresiones iniciales). Pienso que, luego de mi reciente regreso, debería hacer una actualización comentando los cambios que he observado allí. Desde mi perspectiva personal, es un país del que me he enamorado con el tiempo y al que le deseo el mejor de los éxitos.

Este artículo se dividirá en dos partes: una visión general de la economía, seguida por lo que pude apreciar durante mi última visita.

La economía:

En términos generales, varios informes sugieren que los bajos precios del petróleo y de los productos básicos están frenando la economía colombiana. Las exportaciones han caído en picada y el peso se depreció, pasando de 1800 pesos por dólar en 2013 a cerca de 2500 pesos en las últimas semanas. Adicionalmente, las pérdidas en los ingresos petroleros han llevado al Gobierno a reducir su presupuesto y a recortar el gasto, principalmente en infraestructura y administración.1

Se espera que este deterioro de los ingresos persista en el futuro. Dado que el 94 % del gasto público ya ha sido determinado, el Gobierno tendrá que decidir si promueve cambios normativos para ajustar esas asignaciones o eleva los impuestos. Ninguna de estas opciones es la ideal, pero es necesario saber cómo abordar esta declinación porque el gasto público es un importante activador del crecimiento del país y tiene una influencia directa sobre el sector de la construcción y en el desarrollo de la infraestructura.2

El mercado de valores colombiano, la Bolsa, también ha vivido momentos difíciles, con un acentuado repliegue desde septiembre de 2014. El GXG, el índice colombiano de fondos negociables en el mercado (ETF por su sigla en inglés) que se cotiza en la bolsa de Nueva York, alcanzó un punto máximo por encima de 20 en septiembre del año pasado y la semana pasada cerró por debajo de 12.

De gran importancia para la Bolsa es el hecho de que se hayan dado cambios significativos en la conformación de los participantes del mercado. Los compradores que operan bajo la figura de fondos de pensiones y como individuos han pasado a convertirse en vendedores netos, en tanto que los inversionistas extranjeros representan ahora una parte mucho más grande del mercado y han sido compradores netos, al menos hasta finales de 2014. Esta tendencia tiene el potencial de generar una mayor volatilidad del mercado. Si estos fondos externos se repatriaran (una posibilidad muy clara) se crearía una presión sustancial a la venta.3

La lógica que sustenta esta conclusión es que los mercados y el sistema financiero no operan en el vacío y están sujetos a los eventos externos. Se vienen presentando riesgos globales políticos, económicos y financieros que podrían afectar adversamente a Colombia. Las economías en el exterior se han mostrado en el mejor de los casos lentas, mientras que sus niveles de deuda, tanto privada como pública, van en aumento.

Los bancos centrales extranjeros siguen promoviendo tasas de interés bajas y posibles inyecciones futuras de liquidez para evitar cualquier recesión. Estas acciones han logrado mantener en movimiento las economías del mundo, pero no se ha conjurado la posibilidad de una cesación de pagos que tenga repercusiones globales. La inversión extranjera no se limita tampoco al mercado de valores. Muchos proyectos de infraestructura requieren de capitales externos, lo mismo que de financiación pública y privada. La ausencia de flujos de capital externos podría estancar un crecimiento futuro.

Aunque no es el escenario económico más optimista, tampoco augura necesariamente un futuro funesto. El mercado de valores no es de ninguna manera el reflejo completo de una economía, y los baches son comunes en todas ellas.

A pesar de que las circunstancias pueden desacelerar el crecimiento, este, en última instancia, está impulsado desde adentro.

El avance hacia la prosperidad de Colombia se articula con algunos factores fundamentales que el país puede controlar:

  1. El desarrollo de su infraestructura.
  2. Su capacidad para erradicar el soborno.
  3. La conservación del endeudamiento de las personas y las corporaciones en niveles razonables.
  4. Su habilidad para manejar y negociar con elementos internos hostiles.

Para que no se tenga una impresión equivocada, aclaro que el crecimiento del producto interno bruto probablemente no será negativo, al menos por algún tiempo. Colombia está creciendo por encima de una tasa anual del 4 %, superior a la de la mayoría de los países del mundo.

Los informes sobre una economía cuentan la historia desde un punto de vista estadístico.

Para tener una perspectiva adicional, a menudo se requiere de la observación propia.

Colombia tiene dos grandes recursos que no aparecen en estos informes, pero que desde mi perspectiva son, sin embargo, los principales. El primero es su gente. Los colombianos son amigables, están dispuestos a trabajar duro y se muestran decididos a alcanzar el éxito. El segundo recurso es la tierra misma. Hay que verla para creerlo. Es uno de los países más hermosos del mundo.

Mis observaciones:

No he recorrido todo el país, por lo que mis observaciones sobre Colombia son limitadas y se enfocan solo en una pequeña parte del departamento de Antioquia, particularmente Medellín, su capital, los municipios de Rionegro y Guatapé, y las zonas vecinas. Antioquia es por sí solo un departamento inmenso, y cuando se suma a todos los demás conforman este país, que supera en extensión a Texas y California juntos. De todas maneras he podido ver cambios.

Lo que me sorprendió de inmediato, viniendo de California, fue el verdor y la exuberancia, incluso en la ciudad de Medellín. En las noches llovía, muchas veces con tormentas eléctricas espectaculares. La temperatura alcanzaba unos agradables 22 ºC (72 ºF). Aunque la humedad era a veces alta, se aplacaba en las tardes cuando el cielo se abría. En la noche la ciudad brillaba como una joya. La vegetación es frondosa en todas partes, a lo largo de las avenidas, en los espacios abiertos, en los jardines y en las terrazas. A pesar de todos los edificios, Medellín es una ciudad verde.

Lo segundo que pude confirmar al preguntarles a los residentes qué les molestaba de Medellín se expresa con un solo término: el tráfico. Insólito probablemente sea una palabra muy sutil. En las horas pico las paradas y los avances son constantes, más las paradas que los avances. En El Poblado, una parte de la ciudad con calles empinadas, los conductores ejecutan una interminable danza de embrague, acelerador y freno de mano. Todo el mundo conduce vehículos de transmisión manual.

Otra observación fue que las motocicletas están por todas partes. La mayoría de estas (al menos el 99.9 %) tiene un cilindraje de menos de 150 centímetros cúbicos. Me contaron que todos los trabajadores reciben un subsidio de transporte adicional a sus salarios. El costo de una motocicleta nueva es cercano a los 1200 dólares, que pueden financiarse fácilmente con el subsidio de transporte. Como medio de movilización quizá no haya otro mejor; sin embargo, el número de accidentes ha aumentado drásticamente, no solo por la congestión del tráfico sino porque no hay requisitos de aptitud de conducción para estos vehículos. Esto hace que se vivan momentos sorprendentes. Dado que el tráfico avanza con lentitud y se detiene con frecuencia, el conductor de un automóvil tiene que estar pendiente de las motocicletas que serpentean entre el tráfico por la derecha, la izquierda, al frente y por detrás, todas al mismo tiempo. No importa que llueva, truene o brille el sol, el número de motocicletas en las calles es incontable. Lo más emocionante fue conducir en medio de ellas en el ascenso a las colinas de Medellín. Era como abrirse camino entre un rebaño de ovejas que se movía a 20 o 30 millas por hora (30-50 kilómetros por hora, como se mide la velocidad en Colombia). Mi conclusión fue que Medellín bien podría ser la capital mundial de las motocicletas.

Además del subsidio de transporte, todos los trabajadores cuentan con el beneficio de planes de pensión exigidos por la ley. Colombia es consciente de la disparidad en la distribución de la riqueza y el Gobierno ha estado haciendo esfuerzos por remediar esta situación. El coeficiente Gini, que mide la distribución de los ingresos, o la diferencia entre quienes tienen y no tienen, es de 0,53, muy por encima del promedio para los países de la OCDE (los países más desarrollados) que llega al 0,31.4

Una de las razones de la congestión es la construcción vial. En El Poblado se está construyendo una serie de puentes para desviar el tráfico por encima de intersecciones particularmente atascadas, pero este es un proceso cuyos resultados seguramente tardarán unos cuantos años más. Hasta que no se hayan terminado, todo el mundo tiene que arreglárselas como pueda. Los habitantes de Medellín comienzan su trabajo muy temprano, de modo que el tráfico empieza a congestionarse antes de la 7 de la mañana, y de regreso a sus casas encuentran que el trancón persiste hasta las 7 de la noche. Las técnicas de construcción de vías que vi eran modernas y tecnológicamente avanzadas, pero su desarrollo estaba tan extendido que resultaba milagroso poder llegar a cualquier lugar de la ciudad.

La construcción de edificios altos de apartamentos también es generalizada. Medellín tiene bosques completos de rascacielos. Por todas partes se ven grúas, y los edificios nuevos cada vez son más altos, muchos de ellos de hasta treinta pisos.

En octubre de 2013, un edificio recién construido se desplomó, lo que concentró la atención en las técnicas constructivas y puso al sector bajo la lupa. Los rumores de sobornos circulan por todas partes. Se implementaron mejoras en la supervisión, pero las causas exactas todavía se están investigando. La corrupción sigue siendo un problema que debe erradicarse. En otras ciudades se han estancado varios otros proyectos de construcción, o tienen que rehacerse debido a esta mala práctica.

El rasgo más llamativo de las personas es que lucen muy bien. Casi todas parecen estar en sus veinte años, o comenzando los treinta. ¿Dónde estaban los viejos? El promedio de edad es mucho menor que el de los países desarrollados, lo que respondería a mi pregunta. Aunque vi unos cuantos viejos, porque me dediqué a buscarlos, la mayoría de los hombres y las mujeres parecía sacada de un anuncio de ropa Guess. En comparación con Estados Unidos vi pocos casos de obesidad, lo que se aplica a todas las clases sociales. Las vallas publicitarias ostentaban juventud y vitalidad, y en los centros comerciales los carteles mostraban madres jóvenes con sus hijos pequeños. Colombia, como la mayoría de los países latinoamericanos, está sumamente centrado en la familia.

Por todas partes se ven niños escolares uniformados, incluso en las áreas rurales remotas.

En Colombia la educación se toma en serio, aunque el país necesita todavía aumentar el número de jóvenes que asiste a las universidades y las escuelas de capacitación técnica, para aprovechar al máximo los beneficios que se desprenden de una mayor prosperidad, que observé claramente luego de dos años desde mi última visita.

El auge en la construcción, el tráfico, los vendedores y las motocicletas no desaniman a los residentes de Medellín de la compra de autos. La cantidad de últimos modelos que vi era significativamente mayor que en mi visita pasada. El Poblado es un barrio realmente próspero. El número de autos BMW subió, lo mismo que el de modelos Mercedes Benz. Los Audis se ven por todas partes. Hace unos años podía creerse que conducir un auto elegante incitaba al robo. Hoy no se piensa así. El empleo registra altos índices.

A la gente de Medellín le preocupa que los centros comerciales se sigan expandiendo o que se construyan más, lo que daría lugar a una sobreexpansión. El número de peatones era casi el mismo que he visto en ocasiones anteriores y, dependiendo del centro comercial, era alto incluso en días de semana; pero vi menos personas con bolsas de compras.

Una de las preocupaciones que genera una base consumidores en rápida expansión es el uso del crédito como elemento de promoción de las ventas. Algo que refleja quizá este hecho es la pregunta que me hacían los vendedores cada vez que usaba una tarjeta de crédito en una tienda: ¿Cómo quiere que le difiera el pago?, con opciones de una hasta doce cuotas. Esta me pareció una interesante estrategia de ventas, aunque, por otra parte, podría ser también un indicador de lo fácil que resulta vender productos con un plan de pagos. Ante un descenso en los índices de desempleo y una prosperidad cada vez más evidente, parecería que este no es el problema, aunque podría ser un hecho engañoso. Las recesiones económicas pueden ocurrir y ocurren, e imponen presiones reales en todos los sectores de la sociedad, incluyendo a los bancos, que descubrirían que se han sobrepasado con los créditos.

El crecimiento de Medellín se ha extendido a Rionegro, en la parte alta del valle de Aburrá. El desarrollo ha avanzado allí de manera vertiginosa. Ya sea porque los habitantes de Medellín quieren evitar la congestión, o porque desean más espacio, el número de condominios, hospitales, casas, almacenes y complejos de oficinas ha aumentado enormemente en los dos últimos años.

La calidad de las vías que conectan a Rionegro con otras partes de Colombia también mejoró considerablemente. Pude ver un número mucho menor de baches en las carreteras y también más buses, con mejores frecuencias y mayor disponibilidad y comodidad.

El mejoramiento de los caminos también ha ayudado a la agricultura. El comercio de productos regionales como el tomate se veía restringido al área local debido a la falta de recursos para su distribución. Hoy esto ha cambiado, los productos agrícolas se llevan a otras regiones de Colombia e incluso a otros países.

Rionegro, antes un pueblo un tanto aletargado, se ve hoy concurrido y animado.

Aunque mi visita fue corta, a partir de lo que pude ver considero que los cuatro puntos para el éxito económico que describí antes resumen bien lo que Colombia necesita hacer para convertirse en una potencia líder de América Latina.

He dejado en último lugar el manejo de los elementos hostiles internos (específicamente la guerrilla de las FARC y los paramilitares). Este es el punto sobre el cual me siento menos calificado para hacer comentarios, aunque he escuchado muchas opiniones distintas. Casi todas las personas con las que conversé se han visto afectadas por uno o por ambos grupos. Las conversaciones de paz avanzan, pero existen importantes consecuencias económicas, tanto en caso de que haya paz como si continúan las hostilidades.

En términos económicos, las consecuencias de la paz pueden ser o no significativas. Con esto me refiero a dos cosas: ante la destrucción de la infraestructura mediante las acciones de la guerrilla, dejar a las FARC y a los paramilitares por fuera del control del Gobierno representa un costo económico. Por otro lado, la paz también implica un costo. Existe el gasto que representa la asimilación en términos de educación, restitución de tierras, creación de nuevas áreas agrarias y la compensación para quienes han sido víctimas del conflicto, lo que en una población con una arraigada cultura familiar tiene un costo emocional importante y duradero difícil de dimensionar.5

De cualquier manera, tarde o temprano el conflicto deber resolverse.

Un taxista señaló que si no fuera por los paramilitares, ¿cómo podrían los pequeños propietarios rurales oponerse a los narcotraficantes criminales de los que el ejército sin duda no puede defenderlos?

Estoy lejos de poder ofrecer una solución a este problema. Puedo entender los argumentos que se esgrimen tanto para la paz como para la terminación del conflicto mediante el uso de la fuerza. Sea cual fuere la manera, es necesario alcanzar una solución.

Colombia es muy grande, muy hermosa y está llena de muchas posibilidades como para negarse a sí misma una solución viable.

Le agradezco a la gente de Colombia su hospitalidad y calidez. Cada vez que he visitado el país regreso inspirado, renovado y rejuvenecido. Muchas gracias.


    1. S.A. (2015). Colombia Economic Outlook. Consultado el 20 de abril de 2015 en: http://www.focus-economics.com/countries/colombia
    2. S.A. (2015). Evolution of the Colombian Equity Market. Consultado el 20 de abril de 2015 en: sitio web del Grupo Bancolombia.
    3. S.A. (2014). Economic Analysis, Macro economic Outlook 2015, The Colombian Economy in 2015: The Silver Lining of a Slowing Economy. Consultado el 20 de abril de 2015 en: http://investigaciones.bancolombia.com/inveconomicas/sid/31569/2014111208054850.pdf
    4. Ibíd.
    5. Ibíd.

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